Sincronicidad tibetana
¿Quién no ha tenido alguna vez una coincidencia tan asombrosa que difícilmente se podría explicar como casualidad? Desde un punto de vista racional, simplemente se trataría de azar, sin embargo la ciencia ha empezado también a estudiar estos casos, naciendo el concepto de «Sincronicidad», tratando estos hechos (que no nacen de una relación de causa y efecto) por su significado o simbolismo.
Hace unos días, en un programa de televisión se repasaba la intensa historia de Mecano como grupo, que si bien se centraba bastante en su parte más de «crónica rosa», dejaba algunos detalles interesantes; y lo más importante, me servía para recordar algunos de sus discos, que hacía tiempo que no escuchaba. No en vano fueron una gran aportación al pop español, y son muchas y destacadas las composiciones de los hermanos Cano que nos han dejado huella: «La fuerza del destino», «Aire», «Hijo de la Luna», y tantas otras.
La influencia de las tradiciones orientales ha sido notable en bastantes músicos occidentales. También es el caso de Nacho Cano, que en uno de sus primeros viajes a la India llegó a sus manos una biografía del Dalai Lama, el líder espiritual del Budismo Tibetano. Al parecer, el juguete preferido del Lama durante su infancia fue el mecano y que incluso llegó a hacer colección de ellos. Nacho, que resultaba ser un «Mecano», no podía creerse lo que estaba leyendo, pero así era, y se decidió a escribirle una canción. ¿Casualidad o Sincronicidad?
Esta conexión inesperada no había finalizado, y poco tiempo después, en una gira del grupo por Chile coincidirían en persona con el Dalai Lama, que se encontraba de visita por el país sudamericano. Según se cuenta, el encuentro fue emocionante. Ana, Jose y Nacho le regalaron algunos de sus discos y recibieron a su vez un libro dedicado.
Mecano contribuyó de esta forma a dar a conocer al gran público la historia del Dalai Lama, recalcando la invasión de China del Tibet a finales de los años 50, y como éste tuvo que exiliarse. Todos recordaremos el estribillo de este tema que formaba parte del gran album «Aidalai» en el que el trío se superaría de nuevo a sí mismo. Las sincronicidades sin duda llegan para algo grande…
